miércoles, 15 de marzo de 2017

Punto aparte

¿Cómo empezar teniendo en cuenta que hace un montón que no escribo? 
Bueno, empecemos por el principio. Hace poco estuve leyendo Cebolla Nómade -de paso les cuento que es una página web creada por mis primos, quienes están recorriendo Asia- y hay una frase que me quedo grabada y que en este último tiempo se convirtió en una de mis favoritas y en un mantra: somos hijos de un contexto
Parecerá simple, pero muchas veces en la superficialidad, en lo simple, es donde se encuentra lo profundo. Esta frase me ayudo a entender más al otro, al otro que me es tan ajeno y lejano, pero que no deja de ser mi hermano. 
Por ejemplo... soy una persona que casi todos los días sufre acoso callejero, y, lo más paradójico es, que siempre trato de entender o imagino la vida de un acosador callejero! 
Reite, lector, pero si, eso es lo que hago. ¿Cómo fue su familia? ¿Cómo fue criado? Alguien tuvo que haber permitido que hoy en día sea tan miserable. No lo defiendo, porque como escribí unas líneas arriba, lo sufro; no lo comprendo, me cuesta entenderlo.
¿Que hacer cuando nos cuesta tanto entender algo? Tratar de aceptarlo. WOW QUE FÁCIL
Aceptar que el otro nació en un contexto sociohistórico y en una familia diferente de la nuestra, lo cual conlleva aceptar otros paradigmas.
Aceptar que no nos tenemos que lavar las manos y dejarlo pasar con la excusa de que la sociedad no cambia más. Nosotros somos la sociedad; tener la posibilidad de educar a otra persona es uno de los mayores regalos que se nos pueden dar  y que podemos dar. Porque la educación no se va a ningún lado, se queda con vos. 
Solía gritarles a mis acosadores, insultarlos, dejar que cambiaran el buen humor de mi día mientras que por dentro me decía a mi misma que eran cavernicolas. Hasta que un día me cansé y dije "ok, basta, voy a hacerle caso a mi mamá". Empecé a darme vuelta y mirar a los ojos a mis acosadores y decirles "por favor respetame, yo a vos no te dije nada, no tenés por qué opinar". ¿Resultados? si, inmediatos. Empezaron a pedirme disculpas, a darme la razón y a quedarse con cara de "me dejaste pensando" . Y como todo lo que cambia de adentro hacia afuera, empezaron a acosarme menos, porque yo cambié, porque mi actitud hacia este hecho cambió. 
No escuches cuando te digan que sos narcisista, que sos egocéntrico por querer cambiar las cosas desde tu lugar. Construimos entre todos una sociedad en la cual los grupos tienden a solidificarse en grandes masas que no dejan a nadie pensar diferente, respirar, creer en el poder que tenemos como individuo cada uno de nosotros. Las masas subestiman al individuo empoderado. Por eso, pensá por vos mismo. 
Tenemos poder, todos y cada uno de nosotros. Empoderemonos. 






Punto aparte: Las madres pueden ser lo más irritantes, insoportables y metidas que hay en el mundo; pero también, pueden ser las mejores consejeras que existen. Todos los que la tenemos, en el fondo sabemos que cada una hizo lo que creía que podía, y si, tenemos suerte de tener una (asique si ahora está cerca abrazala fuerte,  es una orden). 



miércoles, 3 de agosto de 2016

Binariedad

Dediqué mi último viaje a mirar por la ventana y reflexionar. Recolectando imágenes, todas aquellas que se iban apareciendo en el camino...ordenándolas mentalmente. 
Me dí cuenta, en ese momento, en lo bien que me hace abstraerme de la realidad y de las cosas que no están a mi alcance cambiar. De vez en cuando, un recóndito y oscuro sector de mi cerebro buscaba excusas para boicotear el paso que estaba dando.
Me dí cuenta, a su vez, que el amor es muy humano y no es de una manera o la otra. Es cariño y es anhelo, es fortaleza y debilidad. Porque el mismo amor que nos puede sacar a flote, nos puede hacer caer en malas y viejas costumbres. 

jueves, 14 de abril de 2016

Banderas

Estaba bien tener ídolos en la primaria, todos lo hicimos, ¿no?. Yo por ejemplo, era fanática de Miranda! e iba vestida de rosa a la escuela solo por ellos, teniendo ocho años. Estaba bien flashear con ser el capo o el justiciero del grado por desafiar un poquito las normas de la escuela. Si, hablo en pasado: estaba.  
Está bien creer en un proyecto político o tener una religión, lo que no está bien es fanatizarse y no querer admitirlo. ¿Desde cuando se volvió tan importante creerte superior y super informado por tener X ideología política? Eso no es ser sabio, eso es ser necio. 
No chicos, basta. Los medios, ya sean vía internet o vía cable, desinforman. Nunca nos van a contar la verdad de como fueron las cosas, nunca vamos a saberla y no podemos permitir que la vida se nos vaya en eso, porque eso es lo que quieren. Que seamos perros sedientos de su "información" y así ponernos unos contras otros, haciéndonos creer que les importamos. 
No podes dejar que la vida se pase intentando ganar una "discusión" con un amigo porque JURAS que fue de X manera porque lo leíste en tu diario preferido. No podes fanatizarte con una personalidad política como si te fuera a salvar la vida. No, loco. Es Argentina, bienvenido al país donde todos te joden por igual desde diferentes ángulos. 
Veo a todos los fanáticos como chicos que jamás se fueron de la secundaria, como personas que necesitan estar dentro de un grupo y seguir a un líder repitiendo un discurso cliché para sentirse seguros consigo mismos, en vez de prestarle atención a otros aspectos de su vida o formar su opinión propia. 
Por ejemplo...¿Hace cuanto no miras a los ojos a algún familiar? ¿Hace cuanto no observas a la gente que te rodea todos los días en el bondi o en el subte? ¿Hace cuanto que no llamas a ese familiar o amigo con el cual estabas distanciado por diferencias sin importancia? ¿Hace cuanto que no te tomas un tiempo para vos solo, o empezas una actividad que te haga bien? ¿Hace cuanto no te tiras a mirar un rato el cielo, o levantas la vista entre los edificios para apreciarlo? ¿Hace cuanto no tenes una charla constructiva y de corazón a corazón dentro de la cotidianidad? ¿Hace cuanto no cuidas tu cuerpo realmente y te informas un poco más sobre como cuidarlo? ¿Hace cuanto no te sentas a charlar con tus abuelos? ¿Hace cuanto no dibujas con un infante? ¿Hace cuanto no resolves ese asunto pendiente que negas por todos los medios tener, pero bien sabes que es una mochila pesada para vos?
¿HACE CUANTO NO DEJAS DE PONERTE EXCUSAS? 
La vida es muy corta para andar desperdiciando el tiempo siguiendo a un boludo/a que se disfraza de cordero. Cuenta para todos los políticos. 
Además, ¿Nadie aprende de la historia? ¿Nadie ve como siguiendo al lider de turno, millones de personas terminaron siendo ejecutadas en la guillotina? ¿Nadie ve como los enfrentamientos de partidos políticos hacen mal a todos? ¿Qué ganás como persona poniéndole apodos al otro por ser de distinto partido? ¿Qué ganas tratando de "oposición" a otro? Si tantas ganas de cambiar el mundo tenes, te doy una noticia: años de enfrentamientos ya han pasado y lo favorecieron en casi nada. Este no es el camino. 
No juzgues las acciones del gobierno hasta no verlas, no hables si no es desde tu experiencia o desde la de alguien cercano y no opines estando desinformado. 
Y sobre todo, hace lo que amas, todos los días, terminá el día cansado pero feliz. Ahí es donde empieza el cambio. 

viernes, 18 de marzo de 2016

La incertidumbre desnuda

"Gracias por..., la pasé bien" y es que sí. Hay cosas que no es necesario decirlas. Los abrazos no se anticipan verbalmente, porque pierden su función. No se amenaza con una cachetada, sólo se da. No es necesario advertir que vas a hacer un movimiento sexy antes de hacerlo, porque simplemente se arruina, como todo lo idealizado.
Cuando me cansé de idealizar las relaciones, cuando me canse de las charlas superficiales ya pensadas previamente, cuando dejé que los demás vieran mi vulnerabilidad, empecé a ser feliz.
Los que me conocen poco pero son conscientes de la suerte que tuve en muchos aspectos de mi vida se preguntaran "¿feliz por qué? si nunca le faltó nada". Y no, eso es algo que no se puede saber.
Ya no estoy interesada en la gente con la cual siento que me es imposible conectarme a un nivel emocional y profundo como a mi me gusta. Ya no pierdo tiempo en personas que hablan más de otras personas que de sí mismos.
Prefiero ver a una persona desnuda que vestida, en el sentido figurado. La mente desnuda, el corazón desnudo, la fluidez desnuda, la incertidumbre desnuda. Ahí está el secreto. No busques más.

jueves, 27 de agosto de 2015

Parlante

A ella le gustaba tomar un café sola y sentir como a la amargura que sentía por dentro, se le sumaba la amargura y acidez del café. De vez en cuando de su mente caían ideas, ideas no del todo convencionales, que derivaban en nada. 
Ese nada la llevaba al estado neutral que tanto odiaba: Lineal, llano, sin gracia alguna. Estado en el cual había aprendido a vivir a lo largo de todos los años de su vida. ¿De qué le servía seguir así? ¿De qué le servía ver como todos eran jugadores y ella solo una muñeca parlante que sonríe más de lo que quiere sonreír? 
Tomaba el café y meditaba como salir de esa quietud. Sentía en su mandíbula como esta se había apoderado de ella y de todos sus sentidos, empezando por el gusto. No tenía a nadie más que aquél botón que presionaba cada vez que sentía la necesidad de complacer a los otros, acompañando su discurso con una sonrisa que a menudo, cuando se hacía de noche, se borraba mientras miraba el techo de su habitación. 
¿Cómo podía explicarle a alguien que acercarse a ella los volvería locos? Ella simplemente no lo hacía. Alejaba a los demás solo con el hecho de presionar el botón. 
Preparaba café todas las mañanas, esperando sentir algo diferente en el pocillo y medio y las dos cucharadas de azúcar morena. Solo conseguía darse el gusto de llevar algo caliente a su boca, porque, a decir verdad, el gusto del café era horrible y la temperatura de este, lo más cerca que estaba de recibir un abrazo. 
Desconecto el botón de su cuerpo un día, suponiendo que eso la ayudaría a sentirse mejor. Lo único que consiguió fue una enorme tensión muscular por la costumbre a conservar lo adquirido. Pero, sin embargo, más tarde, sanó. 
Los cables que rodeaban el botón ya no pedían estar conectados a este.
El café volvía a saber como una vez había sabido. 
Ella volvía a sonreír lo justo y necesario. 

jueves, 9 de abril de 2015

Inside the Actors Studio: Buenos Aires.

La respiración no me salía natural. Jadeaba, literal. Era para lo que me había estado preparando todo el año, había manijeado con ese momento como las mejores -perdón, anticipo que, aunque Shakespeare se retuerza de asco en su tumba al leer esto, voy a usar palabras de la jerga argentina-, me había preparado con mi profesora de lengua y unas amigas que se unieron a la causa, me había imaginado el momento mil veces, la ubicación de mi casa era la ideal para ir a esa universidad. Mi universidad. 
No. El barba no quiso, no aprobé el ingreso. Vomité toda una noche. En el vomito se fueron las ansias acumuladas, la respiración contenida, los dolores de cabeza y las mil y una noches de febrero donde idealice el momento. Mil y una noches de pensar, pensar y pensar. Idealizar es al pedo, tomen nota: la vida te sorprende y te prepara cosas mejores, situaciones que es necesario que transites antes de llegar a tu meta inicial (¿o final?). Si leíste hasta acá y no te das cuenta de que universidad de artes hablo, simplemente imaginate que de 1.100 que rendimos el ingreso, entraron 350 y ahí la vas a sacar. 
Lloré, por supuesto que lloré. Entrar ahí y cargarme de toda esa energía fue una de las mejores experiencias que con estos cortos dieciocho años viví, por eso agradezco a la institución. Gracias, en serio.
En fin, el Actors Studio me esperaba. No -me atajo-, no me anoté como una alternativa, me anoté porque sentía que con esta escuela tenía cuentas pendientes. Sentí que necesitaba entrar ahí y lo hice, aprobé la entrevista. Aunque tengo que admitir que el primer día entré con idea y me costo cazarle la onda, lo cierto es que a la tercera clase entendí porque Dios, Buda, Superman, Satán, el Gran Arquitecto, el universo o en lo que vos lector creas, me había dirigido hasta ahí. 
El Actors Studio es una oportunidad para dejar todo tu ego y tu orgullo de lado, para romper con las estructuras socialmente impuestas y para conocer algo diferente. Y ¿que mejor momento que cuando me sentía rendida, pisoteada y boludeada por la vida para entrar en una escuela así, no? estaba totalmente con la guardia baja y nada podía ser peor, de hecho, lo peor ya había pasado. Suena horrible, pero no lo es. 
El Actors Studio te da la oportunidad de conectarte con vos mismo, de descargarte, de decir "acá estoy yo" y no tener miedo a quedar como un egocéntrico. Te ayuda a reafirmarte como persona, a respetarte y a aceptarte tal cual sos. Te ayuda, en síntesis, a estar bien con vos mismo y así lograr estar bien con los demás. Parece loco que tipee esto teniendo en cuenta que hace un rato terminé de cursar mi séptima clase, no? pero así lo siento. Los cambios se ven y no soy la única que los nota. Salir de ahí equivale a irme con la sensación de estar flotando: es paz, tranquilidad y sintonía conmigo misma pura (no me tilden de hippie flashera, porque odio la hippie-interpretación del arte).
Hoy puedo decir con seguridad que me encanta mi escuela. Cada clase es más intensa, es mejor, te conecta cada vez más con tu propia esencia y te demuestra que por mambos que se hallan en la memoria colectiva que tenemos como sociedad, nos alejamos cada vez más de nuestra esencia y del nene que todos tenemos adentro. Si un nene necesita algo, lo verbaliza. Si necesita llorar, llora. Si se quiere reír, lo hace hasta que le duelan las costillas. Si tiene una incomodidad, la expresa. Si no le caes bien por "A", "B" o "X" lo más probable es que te lo demuestre. Fluye sin importar quien esté alrededor.
Mucho más no les puedo contar, de hecho, esto es como me siento. Lo que si les puedo decir desde mi interpretación, es que lo que yo les comparto acá, colegas, no es ni un 5% de lo que van a experimentar estando allá. 
Por último...no tengan miedo de sentirse vulnerables o expuestos. Acuerdensé de que todos somos humanos y vivimos o vivíamos cosas similares todos los días. El problema es que muchas veces no las compartimos con el otro, por eso nos da miedo hacer el ridículo y ¡oh, casualidad! nos sorprendemos cuando ese otro dice "a mí también me pasa". 

El Actors Studio es entrega pura. 

PD: Ah! Me olvidé de agregar que en el vomito también se fueron las dos barritas de cereal que me había comido esa mañana, único "alimento" del día a causa de los nervios. Besitos a los creadores de Cereal Mix.