jueves, 9 de abril de 2015

Inside the Actors Studio: Buenos Aires.

La respiración no me salía natural. Jadeaba, literal. Era para lo que me había estado preparando todo el año, había manijeado con ese momento como las mejores -perdón, anticipo que, aunque Shakespeare se retuerza de asco en su tumba al leer esto, voy a usar palabras de la jerga argentina-, me había preparado con mi profesora de lengua y unas amigas que se unieron a la causa, me había imaginado el momento mil veces, la ubicación de mi casa era la ideal para ir a esa universidad. Mi universidad. 
No. El barba no quiso, no aprobé el ingreso. Vomité toda una noche. En el vomito se fueron las ansias acumuladas, la respiración contenida, los dolores de cabeza y las mil y una noches de febrero donde idealice el momento. Mil y una noches de pensar, pensar y pensar. Idealizar es al pedo, tomen nota: la vida te sorprende y te prepara cosas mejores, situaciones que es necesario que transites antes de llegar a tu meta inicial (¿o final?). Si leíste hasta acá y no te das cuenta de que universidad de artes hablo, simplemente imaginate que de 1.100 que rendimos el ingreso, entraron 350 y ahí la vas a sacar. 
Lloré, por supuesto que lloré. Entrar ahí y cargarme de toda esa energía fue una de las mejores experiencias que con estos cortos dieciocho años viví, por eso agradezco a la institución. Gracias, en serio.
En fin, el Actors Studio me esperaba. No -me atajo-, no me anoté como una alternativa, me anoté porque sentía que con esta escuela tenía cuentas pendientes. Sentí que necesitaba entrar ahí y lo hice, aprobé la entrevista. Aunque tengo que admitir que el primer día entré con idea y me costo cazarle la onda, lo cierto es que a la tercera clase entendí porque Dios, Buda, Superman, Satán, el Gran Arquitecto, el universo o en lo que vos lector creas, me había dirigido hasta ahí. 
El Actors Studio es una oportunidad para dejar todo tu ego y tu orgullo de lado, para romper con las estructuras socialmente impuestas y para conocer algo diferente. Y ¿que mejor momento que cuando me sentía rendida, pisoteada y boludeada por la vida para entrar en una escuela así, no? estaba totalmente con la guardia baja y nada podía ser peor, de hecho, lo peor ya había pasado. Suena horrible, pero no lo es. 
El Actors Studio te da la oportunidad de conectarte con vos mismo, de descargarte, de decir "acá estoy yo" y no tener miedo a quedar como un egocéntrico. Te ayuda a reafirmarte como persona, a respetarte y a aceptarte tal cual sos. Te ayuda, en síntesis, a estar bien con vos mismo y así lograr estar bien con los demás. Parece loco que tipee esto teniendo en cuenta que hace un rato terminé de cursar mi séptima clase, no? pero así lo siento. Los cambios se ven y no soy la única que los nota. Salir de ahí equivale a irme con la sensación de estar flotando: es paz, tranquilidad y sintonía conmigo misma pura (no me tilden de hippie flashera, porque odio la hippie-interpretación del arte).
Hoy puedo decir con seguridad que me encanta mi escuela. Cada clase es más intensa, es mejor, te conecta cada vez más con tu propia esencia y te demuestra que por mambos que se hallan en la memoria colectiva que tenemos como sociedad, nos alejamos cada vez más de nuestra esencia y del nene que todos tenemos adentro. Si un nene necesita algo, lo verbaliza. Si necesita llorar, llora. Si se quiere reír, lo hace hasta que le duelan las costillas. Si tiene una incomodidad, la expresa. Si no le caes bien por "A", "B" o "X" lo más probable es que te lo demuestre. Fluye sin importar quien esté alrededor.
Mucho más no les puedo contar, de hecho, esto es como me siento. Lo que si les puedo decir desde mi interpretación, es que lo que yo les comparto acá, colegas, no es ni un 5% de lo que van a experimentar estando allá. 
Por último...no tengan miedo de sentirse vulnerables o expuestos. Acuerdensé de que todos somos humanos y vivimos o vivíamos cosas similares todos los días. El problema es que muchas veces no las compartimos con el otro, por eso nos da miedo hacer el ridículo y ¡oh, casualidad! nos sorprendemos cuando ese otro dice "a mí también me pasa". 

El Actors Studio es entrega pura. 

PD: Ah! Me olvidé de agregar que en el vomito también se fueron las dos barritas de cereal que me había comido esa mañana, único "alimento" del día a causa de los nervios. Besitos a los creadores de Cereal Mix. 
























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